Thursday, November 12, 2009

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Puede que nos estemos perdiendo de algo hermoso.


A veces escuchamos una canción y no vamos mucho más allá de decir "Qué lindo...", o asumir instantáneamente que no nos gusta. Tal vez porque no pertenece al estilo que escuchamos usualmente; porque no lo conocemos, porque no lo entendemos.

Yo creo que si nos detenemos un momento, borramos de nuestra memoria y de nuestros sentidos todo lo acumulado hasta ese mismo momento durante los 3 o 4 minutos que dura la canción, podríamos llevarnos una sorpresa.

Es abrirse a lo nuevo, dejarse tocar.

A mí me pasa que cuando estoy con alguien que quiere mostrarme un tema que escuchó y le gustó, y lo escucho, lo encuentro distinto. Porque puede ser algo que ya conozca también, pero en ese momento es nuevo, porque pasa a través de esa persona antes de llegar a mí.
Y si antes no le había prestado mucha atención ni dado demasiada importancia, en ese momento me dispongo a hacerlo, libre de todolodemás; y entonces descubro los universos que crea cada canción.

Y disfruto de los escalofríos.

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(La música es sólo un ejemplo)

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1 verdades:

Barbie said...

Sí, coincido con vos en que el sentimiendo ajeno cambia la perspectiva y la percepción propia de cada uno, hay que dajarse tocar más, como vos decís... :)
Saludos, me voy a leer un poco más de tu blog, que lo acabo de encontrar!

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