Friday, February 12, 2010

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Estaba volviendo de una entrevista de trabajo por unas calles nuevas, cuando decidí entrar a un quiosco para comprar algo para tomar. Cuando salí, pasé por al lado de unos flacos que me chiflaron y me dijeron cosas como "Pero qué fuerte estás; mucho más que el Sol", cosas que yo ignoré y seguí caminando. Pero dos pasos más adelante me di cuenta de que no sabía hacia dónde estaba yendo; una vez que entré al quiosco y salí, me desorienté. Entonces, di media vuelta y les dije a estos chicos (para su sorpresa, la chica piropeada les hablaba): "Disculpen... ¿Luis María Campos?". Me señalaron el camino que dabía retomar y continué.

Una vez en la parada del colectivo, pasa el 29, lo paro, subo y le pregunto: "¿Qué es lo más cerca de Cabildo y Monroe que me dejás?", y me contesta "Tenés que tomarte el del otro cartelito". OK, gracias. Me bajo.

Otra vez en la parada, el chico que estaba delante mío se da vuelta y me pregunta: "¿Cómo te fue?", a lo que me quedo estupefacta unos segundos, hasta que caigo: "Ah, ¡vos estabas en la entrevista...!". OMG.

Hablamos un ratito sobre la entrevista, y en la mitad de una frase levanto la mano para parar el colectivo y le digo: "Bueno, a ver si este me lleva...". Me pregunta a dónde voy y me dice que sí, y que él se subía al mismo. Genial.

Lo más interesante de todo es que hacía mucho tiempo que alguien que conozco así de casualidad no me caía tan bien. Interesado en comunicarse pero tranquilo, gracioso pero no tonto, sincero pero misterioso... En fin, cada uno contó su historia y creo que ambos tuvimos un viaje agradable. Y lo raro es que ninguno de los dos tuvo la intención de hacer perdurar el momento o alargarlo via MSN o celular; lo importante era compartir el viaje y nada más.

Ahora dudo que vuelva a encontrarme con él alguna vez, pero no importa.

Todo esto me hace preguntarme ¿qué chances hay de que un encuentro así se produzca? Tuve que entrar al quiosco y desorientarme, hablarle a los pajeros de la esquina y mostrarles lo perdida que estaba, cosa que no muchas chicas harían por miedo (porque sino seguía caminando sin problema hasta encontrar otro camino), y subir al colectivo equivocado para volver a bajar y cruzarme con Agustín. Sin mencionar que había estado en la misma entrevista que yo.

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1 verdades:

Barbie said...

Uy, me encantan esas cosas, pero soy de las que no puedo no perpetuar el momento, termino cagando las cosas en mi afán insólito de hacer que todo dure para siempre (casi tanto como una eternidad, jajaja)...

Andá a saber, capaz te lo cruzás de vuelta...

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