Wednesday, July 28, 2010

Me disponía a bañarme. Abrí la canilla de la ducha mientras terminaba de prepararme, y, cuando estaba por meter un pie dentro, vi un bichito patas para arriba. Me acerqué y pude distinguir claramente una Vaquita de San Antonio. La levanté con los dedos, y la puse a secar sobre el lavamanos con mucho cuidado. Cuando terminé, vi que aún se movía medio ahogada y la envolví en papel higiénico para secarla y ver si se recupera.
Ahora la tengo acá, sobre una servilleta de papel, moviéndose como una ancianita que intenta cruzar la 9 de Julio, partiéndome el alma en cada pasito...

5 verdades:

Carolina Trosman said...

Con esos cuidados, estoy segura que se va a recuperar :)

eterea · said...

Me fui a trabajar y volví, y seguía en la servilleta. La toqué un poquito para ver si reaccionaba y movió una patita como quejándose... Respiré profundo, llena de lástima, y miré para otro lado. Volví a mirar y ya no estaba; ¡se había escondido en un doblez de la servilleta para que no le de la Luz! Me muero de amor.

eterea · said...

Btw, antes de irme le había dejado unos granitos de azúcar (de unos mogul que me comí) sobre la servilleta; pero siguen estando.
Ni idea qué comen...

Diego said...

oh! ya la adopto?

fue un buen intento pero algo me dicen que no buscan azucar en los jardines.

me voy a comprar unos mogules.

La Gata Lola said...

Me mataste de ternura, sabelo.

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